Energía: La sangre de un país, por Andrés Alonso

Publicado el 20 febrero, 2018

El Vicepresidente del Coordinador Eléctrico Nacional e Investigador Asociado al Centro Avanzado de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, AC3E, de la Universidad Técnica Federico Santa María, Andrés Alonso explica los avances y la importancia de la energía en el país.

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La energía es a la economía de un país como la sangre es al cuerpo humano. Cuando la sangre no llega a las células en la cantidad y calidad correcta, éstas no se nutren bien afectando el funcionamiento de los órganos, y en definitiva de todo el cuerpo. Asimismo, si la energía no se abastece con la seguridad y precio adecuados a todos nosotros, las células, y en definitiva a los consumos residenciales, comerciales e industriales, los órganos de una economía,  todo un país se verá afectado.

Nuestro país pudo sentir el efecto de un aumento significativo del precio de la energía durante la crisis del gas natural importado desde Argentina en la década pasada, especialmente desde el 2004. Las mediciones indican que para los dos años siguientes a esta crisis, la economía chilena dejó de tener un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en aproximadamente un 2%.

Desde el punto de vista energético, históricamente Chile se ha caracterizado por dos elementos contrapuestos. Por una parte, hace 35 años fue el primer país en crear una regulación que permitió la liberalización de su mercado energético fundado en una estructura institucional y jurídica sólida, base de una adecuada política pública. Por otra, hemos sido pobres en los recursos energéticos tradicionales. Tenemos hidroelectricidad ubicada lejos de los centros de consumos y carbón de baja calidad, así como prácticamente no tenemos reservas económicas de gas y petróleo.

Sin embargo, esta combinación de pobreza energética con fortaleza en políticas públicas de nuestro país está cambiando para bien. Fruto del desarrollo tecnológico, las energías renovables no convencionales (ERNC), particularmente solares y eólicas, han tenido importantes reducciones de costos haciéndolas competitivas, con la fortuna de que Chile tiene abundantes recursos basados en estas energías.

Los efectos de este desarrollo tecnológico junto con adecuadas políticas públicas ya se están apreciando. En las dos últimas licitaciones de suministro para empresas de distribución  eléctrica efectuadas en los años 2016 y 2017, fundamentadas en las modificaciones a la Ley Eléctrica efectuada en 2016, fruto de la baja de los precios obtenidos, los consumidores de nuestro país se ahorrarán más de 20.000 millones de dólares respecto del nivel de precios existentes en el año 2013 y Chile tendrá en el futuro, producto de estas licitaciones, uno de los precios de energía más bajos del mundo. El suministro de estas licitaciones prácticamente está totalmente basado en ERNC.

A pesar de los grandes avances que hemos realizado en materia energética, aún queda una tarea pendiente. A nivel de distribución eléctrica, la red que suministra nuestros hogares, se está produciendo una revolución tecnológica fruto de la reducción de costos en los paneles solares, almacenamiento de energía, sensores más  poderosos y económicos, internet de las cosas, etc. El nuevo salto que Chile debe dar, así como hace 35 años atrás, es ser el primer país del mundo en crear una regulación que permita el desarrollo de estas tecnologías para que así políticas públicas adecuadas y recursos energéticos competitivos puedan integrarse en un círculo virtuoso para que nuestro cuerpo, Chile, tenga la sangre que necesita para desarrollarse, la energía.

Fuente : Andrés Alonso

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