Nuevas Tecnologías que nos Conducen hacia la Globalización Máxima

Publicado el 2 noviembre, 2017

En el futuro (e incluso hoy) la cantidad de materia física que se mueve alrededor del mundo alcanzará su punto máximo y luego comenzará a disminuir. Por “materia física”, nos referimos a combustibles líquidos, carbón, contenedores en barcos, alimentos, materias primas, productos, etc.

Las nuevas tecnologías nos están moviendo hacia la “producción en el punto de consumo” de energía, alimentos y productos con una menor dependencia de una cadena de suministro global.

El intercambio de materia física ha sido fundamental para la globalización tal como lo conocemos. Sin embargo, este movimiento declinante de cosas puede indicar que nos acercamos al punto de “globalización máxima”.

La globalización máxima proporciona una vía que preserva lo mejor de la interconexión global, y mejora la sostenibilidad económica y ambiental, el empoderamiento de las personas y las comunidades, y el fortalecimiento de la democracia.

 

Nuevas Tecnologías y Negocios: Digitalizado, Democratizado, Descentralizado

Los factores clave que nos mueven hacia la globalización máxima y la hacen económicamente viable son las nuevas tecnologías y los negocios basados en innovación, cuyos modelos comerciales permiten “producir en el punto de consumo”, tanto para energía, alimentos y productos.

La tecnología exponencial es la principal razón por la cual esta tendencia se está convirtiendo en una realidad, ya que reducen drásticamente el costo asociado para crear nuevos negocios. Impulsado por la Ley de Moore, se han puesto a disposición tecnologías poderosas para casi cualquier persona y en cualquier lugar.

Comenzando con el microchip, que ha tenido una mejora de 100 mil millones de veces en 40 años, 10.000 veces más rápido y 10 millones de veces más barato, el costo marginal de producir casi todo lo que se puede digitalizar ha descendido a prácticamente cero.

Una copia impresa de un libro, por ejemplo, siempre implicará costos materiales como impresión, envío, etc., incluso si el costo marginal disminuye a medida que se producen más copias de este. Pero el costo marginal de una segunda copia digital, como un libro electrónico es casi cero al ser un simple archivo digital enviado por Internet.

Hoy, los teléfonos inteligentes proporcionan a la mitad de la población humana acceso a la inteligencia artificial, desde búsqueda y traducción hasta computación en la nube, geolocalización, videollamadas globales gratuitas, fotografía digital y cargas gratuitas a sitios de redes sociales, acceso gratuito al conocimiento global, y una infinidad de aplicaciones para una gran variedad de propósitos.

Del mismo modo en que la desmaterialización y desmonetización han tenido un gran impacto en nuestras vidas, están teniendo un efecto aún más fuerte en el empresariado. Un equipo pequeño de individuos puede acceder a herramientas costosas y avanzadas que antes sólo estaban disponibles para grandes corporaciones. Las plataformas digitales fundamentales, como internet y GPS, y las plataformas construidas sobre ellas por compañías como Google, Amazon y otras, brindan conectividad y servicios que democratizan las herramientas en la era digital y permiten facilitar el surgimiento de una nueva generación de empresas.

 

A medida que estas tendencias se intensifiquen en las próximas décadas, transformarán radicalmente las cadenas de suministro mundiales.

El modelo tradicional se compone de una serie de segmentos conectados por una infraestructura centralizada. Tiene sentido explotar o manufacturar a granel cuando las condiciones, recursos, máquinas y experiencia para hacerlo existen en lugares específicos y son especializados y caros. El nuevo modelo, sin embargo, permite una producción a menor escala, local y descentralizada.

Para ver esto más claramente, echemos un vistazo a las tendencias tecnológicas en el trabajo en los tres mayores contribuyentes al comercio global de productos físicos: productos, energía y alimentos.

 

Productos

La impresión 3D permite la fabricación distribuida cerca del punto de consumo, eliminando o reduciendo las cadenas de suministro y las líneas de producción de fábrica.

Esto es posible porque los diseños de productos ya no requieren ser parte de una línea de ensamblaje. Por el contrario, los diseños al ser digitales, una impresora 3D puede fabricar una serie de productos diferentes, sin necesidad de modificar una línea de ensamblaje para cada uno de estos productos.

Debido a que cada artículo se puede personalizar e imprimir a pedido, no hay un costo beneficio al escalar la producción. Y todo esto sin la necesidad de inventarios, líneas de distribución, e incluso emisiones de carbono. Además la impresión 3D crea elementos capa por capa casi sin desperdicio, a diferencia de la “fabricación sustractiva” en la que un artículo está tallado, donde gran parte o incluso la mayoría del material termina convirtiéndose en desperdicio.

Finalmente, la impresión 3D también es altamente escalable, puesto se su campo va desde el uso doméstico y escolar hasta la construcción inmobiliaria.

En última instancia, la impresión 3D será una tecnología de uso general que involucra muchos tipos diferentes de impresoras y materiales, como plásticos, minerales, metales e incluso células humanas, para producir una amplia gama de artículos, desde tejidos humanos y órganos potencialmente humanos hasta artículos para el hogar y una gama de artículos industriales para aviones, trenes y automóviles.

 

Energía

Aunque la electricidad generada por energía solar, eólica, geotérmica y otras fuentes renovables puede, por supuesto, transmitirse a distancias más largas, se genera principalmente y se consume a nivel local o regional. No se transporta por todo el mundo en buques cisterna, barcos y oleoductos como petróleo, carbón y gas natural. La producción de energía renovable está ubicada en la fuente de consumo o relativamente cerca de ella.

Por otra parte, no hay un precio global para las fuentes renovables. Quienes dependen de la energía solar y eólica no necesitan preocuparse por la volatilidad de los precios y la posible interrupción del suministro de combustible como resultado de causas políticas, de mercado o naturales.

Si bien estas formas de energía sustentable no son perfectas, el desarrollo de la tecnología exponencial permite que en el corto plazo sus problemas de intermitencia y almacenamiento se resuelvan o mitiguen en gran medida. Además, a diferencia de las plantas de energía de carbón y gas natural, la energía solar es extremadamente escalable, desde paneles solares en casas y automóviles, hasta campos solares a gran escala.

Pueden pasar varias décadas antes de que las centrales eléctricas de combustibles fósiles puedan ser eliminadas, pero el costo de desarrollo de las energías renovables ha estado cayendo exponencialmente y, en algunos lugares, está empezando a competir con el carbón y el gas. En particular, se espera que la energía solar continúe aumentando su eficiencia y disminuyendo su costo.

Las energías renovables ya son más baratas si se consideran las externalidades tales como las emisiones de carbono y la degradación ambiental involucradas en la obtención y el transporte del combustible.

 

Alimentación

Actualmente existen alternativas para que los alimentos se puedan producir cada vez más cerca del punto de consumo. Esto gracias al desarrollo de granjas verticales y la producción de alimentos impresos.

Estos productores acercan la producción de alimentos al consumidor, reduciendo drásticamente costos de transporte. El uso de tierra y agua se reduce en un 95% o más, y el uso de energía se reduce en casi un 50%. Además, no requieren fertilizantes ni pesticidas, y cuyos cultivos que se pueden cosechar los 365 días del año, independiente del tiempo o el clima en que se encuentre.

Actualmente, se están criando alrededor de 70 mil millones de animales para la alimentación en todo el mundo [PDF] y sólo el ganado representa aproximadamente el 15% de las emisiones mundiales. Además, el ganado plantea enormes demandas de tierra, agua y energía. Al igual que las granjas verticales, la carne cultivada o impresa podría producirse sin más uso de la tierra que una fábrica de cerveza y con mucha menos agua y energía.

 

Una economía cada día más democrática

¿Cómo se ve este futuro? Aquí hay un ejemplo simplificado.

Imaginemos una instalación de fabricación universal con cientos de impresoras 3D que imprimen decenas de miles de productos diferentes y que cubren la demanda de una región. Comparemos esta instalación versus las líneas de ensamblaje de China que fabrican decenas de miles unidades del mismo producto pero con proyecciones de mercado global. ¿Quién rentabiliza más? ¿Quién atrae a más consumidores?

Las instalaciones de esta fábrica a demanda podrían ser propiedad de una gran corporación global, pero aún así producir productos localmente, o podrían ser franquiciadas o incluso ser propiedad de la población local y ser operadas de manera independiente. El mantenimiento y la gestión en cada uno de ellos proporcionaría empleos a las comunidades cercanas. Eventualmente, no sólo disminuiría el comercio mundial de partes y productos, sino que incluso los suministros requeridos de materias primas y material de alimentación disminuirían ya que habría menos desechos en la producción y muchos materiales se reciclarían una vez adquiridos.

Este modelo sugiere un cambio hacia una economía de “abajo hacia arriba” que sea más democrática, controlada localmente y que genere más empleos locales.

Las tendencias mundiales en la democratización de la tecnología hacen que la visión sea tecnológicamente plausible. Gran parte de esta tecnología ya existe y está mejorando y escalando a la vez que disminuye exponencialmente el costo para estar disponible para casi cualquier persona y en cualquier lugar.

Esto incluye no sólo el acceso a tecnologías clave, sino también a la educación a través de plataformas digitales disponibles en todo el mundo. Los cursos en línea están disponibles de forma gratuita, desde física avanzada, matemáticas e ingeniería hasta capacitación en técnicas de impresión 3D, instalaciones solares y construcción de granjas verticales. Las redes sociales pueden permitir la colaboración local y global y el intercambio de conocimiento y mejores prácticas.

Estas nuevas comunidades de productores pueden ser la base de nuevas formas de gobernabilidad democrática, ya que reconocen y “capitalizan” la realidad de que el control de los medios de producción puede traducirse en poder político. Más puestos de trabajo y control local podrían debilitar a las fuerzas políticas populistas a medida que las personas reconocen que podrían beneficiarse de los aspectos positivos de la globalización como la cooperación internacional y la conectividad.

La globalización máxima podría ser una alternativa viable hacia una economía que prioriza a las personas mientras construye un futuro más sostenible desde el punto de vista económico, ambiental y social.

 

Fuente: SingularityHUB

 

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